10 de febrero de 2015

Pensamientos corruptos

Febrero hay quien lo considera el mes del amor. No tendría que haber condiciones temporales para el amor, por eso prefiero pensar en febrero como el mes del carnaval. Desde pequeño he sido aficionado al Carnaval de Cádiz y siempre he seguido las chirigotas que se presentan en el Concurso Oficial de Agrupaciones carnavalescas de Cádiz (COAC). En las chirigotas encontramos muchos de los elementos que suele tener cualquier expresión humorística. Normalmente se hace un retrato y una crítica de la actualidad con humor a través de disfraces (los llamados "tipos") y letras cargadas de ironía, burla y chascarrillos.

Quiero compartir con todos una letra de la fase de preliminares de este año muy interesante que va a servir para debatir cuestiones relacionadas con la corrupción y la sociedad. La chirigota se llama "Ahora es cuando se está bien aquí", y el tipo es de señoras de cierto volumen que podemos encontrarnos en las playas desde muy temprano hasta que anochece (porque cuando se está yendo el sol y la gente es cuando se está bien). Esta genialidad corresponde al autor y director del grupo José Luis García Cossío, conocido como "Selu", de gran baraje en el concurso y con un estilo propio. La chirigota del Selu es de las pocas que hace pasodobles que no son serios, con letras muy llevadas a la interpretación del personaje, pero con un final que da en la herida. Mejor escuchen lo que dice.


Realmente no tiene desperdicio lo que dice. Son muchas las letras que salen desde hace un tipo relacionado con todos los casos de corrupción que han ido saliendo pero no ha habido ninguna desde este punto de vista. Es de admirar también como poco a poco ha ido mencionando distintos casos (el de los cursos de Andalucía, los sobornos de las constructoras, la trama relacionada con Bankia y las cuentas B del PP) ya que otras agrupaciones se centran más en unas que en otras. Un final apoteósico en el que deja de lado al yerno para hacer referencia a la injusticia social, de como seguimos viviendo en una sociedad de estratos y con un claro trato de favor para unos pocos. Pero no es eso lo que más me gusta de este pasodoble.

Volvamos al yerno. Ese yerno que es muy honrado, que no ve ético quedarse con dinero público, y que es criticado por eso mismo. Esa doble moral que se respira. Quién no ha escuchado decir o ha dicho "para que se lo lleven los demás, llevatelo tú" o eso de "lo que tiene que a ver en el gobierno es más cambio: que cuatro años robe uno y cuatro años robe otro". Y luego nos preguntamos cómo son capaces de quedarse con dinero al mismo tiempo que decimos "si yo me viese en una igual también lo haría".

Pensando así, realmente se explica por qué hay corrupción. Está moralmente consentida. Seamos conscientes de ello. Vivimos en un lugar en el que se ha puesto en valor y se lleva como estandarte la picaresca española. Desde la literatura más clásica hasta la serie de televisión más actual se encuentra plagada de pícaros, personas que no son lo que parecen, trapalas, y les reimos las gracias. Nos molesta que haya corrupción pero somos capaces de decir que hariamos lo mismo si pudieramos. Así quién se ve con derecho a castigar lo que pasa. Cómo vamos a luchas contra la corrupción si en cada caso que sale hay más complices y bocas cerradas a base de sobres que propios autores del delito.

Y esto que digo no suena bien, es una autocrítica muy dura. Pero la prueba está en la Lista Falciani que acaba de publicarse. España se situa en el doceavo país con más personas implicadas. Personas que ya nos esperabamos y personas que se han mostrado muy duros con la corrupción de los demás.

Así que, por favor, cuando se encuentren con un yerno, amigo o vecino tan honrado, no lo corrompan por no querer entrar en el juego sucio. Son muchos los que profesan esta actitud, me gusta pensar así, pero rompamos con esa forma de pensar y no la sigamos transmitiendo, por favor. Y ya, para terminar de buen gusto, esta noche volveran a las tablas del Falla la chirigota del Selu luchando por un puesto para la final. Espero que tengan suerte y nos sigan regalando letras tan ingeniosas.

19 de enero de 2015

Conceptualizando el autoestima

Para empezar, si vamos a hablar de autoestima tenemos que hablar de adolescencia, esa etapa vital que tenemos entre la infancia y la juventud. Es una edad de construcción de la personalidad y si es cierto que se marca por tener especial preocupación por el físico, un ejemplo claro es la complejidad con el peso (siempre estamos más gordos o menos fuertes de lo que nos gustaría), esta etapa se marca por ganar independencia y, lo que nos interesa, comenzamos a mirarnos por dentro. Es muy importante esto último, ya que nos lleva directamente a la autoestima, el intentar saber cómo soy e intentar definir lo que soy. Muchos psicólogos denominarían todo esto como la construcción del yo.

No se puede hablar de la autoestima sin antes hablar del autoconcepto, dos términos que se confunden habitualmente aunque la diferencia va a ser determinante. El autoconcepto es nuestra percepción de lo que somos. Se basa en descripciones propias de nosotros mismos, o auto-descripciones, centradas en aspectos más internos como qué me gusta, qué digo, cuál es mi conducta. Este componente reflexivo que aparece con la adolescencia (y aunque hablo de adolescencia como inicio, esto es aplicable a juventud, adultos y mayores) puede traer conductas falsas. Seguro que todos tenemos en mente un momento en el que hemos hecho un comentario con el que no estamos de acuerdo pero como si fuera sentido. Hace un año escuché que el 80% de personas que decían haber visto el padrino, jamás la vieron. Una posible consecuencia del autoconcepto es que tenemos una percepción de lo que somos y de lo que se quiere ser. Esto nos lleva directos a la autoestima.

Porque la autoestima es la valoración de las características de uno mismo, está relacionada con el afecto en gran medida. Qué quiere decir esto. Percibimos cómo somos, y el autoestima nos va a dictar si nos gusta o no. El ejemplo que ponía en un principio con el físico, el no considerar que no soy una persona musculosa me hace sentir mal conmigo mismo. Además está muy relacionado con el entorno, porque digo que no estoy fuerte porque mis amigos, la gente con la que me cruzo, los que salen en televisión, tienen unas espaldas que se alejan de mi alcance. La valoración social, lo que piensan los demás también determina nuestra autoestima. Muchas veces no hace falta ni siquiera que el resto lo piensen, porque, algo que pasa a cualquier edad es que al ponernos en el lugar del otro, de la sociedad, se junta con esa preocupación por si mismo, ya sea que no estoy fuerte, que llevo unas gafas con muchísimas diotrias, que se van a dar cuenta de que no soy como ellos o lo que fuere, lleva a creer que los demás están tan pendientes de uno como uno mismo. Esa sensación de que todos nos señalan con el dedo y nos mira de reojo y que a veces nos hace comportarnos de una forma poco natural ya sea por un sentido del ridículo exagerado o todo lo contrario. Esto se denomina audiencia imaginaria y todas las personas pecamos de ella.

La autoestima está relacionada con el afecto, porque lo que determina al fin y al cabo es el grado de aceptación de uno mismo. El gustarse tal y como se percibe. La autoestima en esencia tiene dos componentes relacionados entre sí: la sensación de confianza frente a los desafíos de la vida: la eficacia personal; y la sensación de considerarse merecedor de la felicidad: el respeto a uno mismo. Cuando falla la primera, no confiamos en nuestra valía, no nos hacemos merecedores de felicidad. Eso es tener baja autoestima.

Por último, citaré un libro titulado “Los seis pilares del autoestima” de Nathaniel Branden. Es más bien un libro de autoayuda, pero son bastante interesante esos pilares para conseguir una autoestima alta, que son:
  • La práctica de vivir consciente. Saber qué es lo que hacemos, evaluar nuestro comportamiento.
  • La práctica de la aceptación de sí mismo. Es básico, soy como soy y no pasa nada.
  • La práctica de la responsabilidad de sí mismo. Hay que tener control también, en gran parte, somos de cierta forma porque queremos ser de esa forma.
  • La práctica de la autoafirmación. Busca una forma de expresar deseos, necesidades y valores en tu vida. No te frustres.
  • La práctica de vivir con propósito. El marcarse metas, objetivos a corto y largo plazo nos dará sentido a la vida y cada vez que alcancemos un propósito nos  proporcionará felicidad con uno mismo.
  • La práctica de la integridad personal. Lo último es la congruencia, que nuestras palabras concuerden con nuestro pensamiento.
En nosotros está el tener alta o baja la autoestima.

31 de diciembre de 2014

Tomarlo con humor

¡Feliz año nuevo! Como en años anteriores, quiero desear una buena entrada de año con un poco de humor casero, porque no hay mejor forma de empezar un año y salir de otro. De forma muy modesta, os dejo aquí la "perlita" preparada para la ocasión. Solo me queda transmitir mis esperanzas en que eso que dicen de que 2015 será el año del crecimiento sea de una vez cierto ¡Pasad una buena velada!


18 de noviembre de 2014

Música apropiada

No llevo mucho en mi nuevo trabajo con menores y tengo aun mucho que descubrir y que indagar. Cuando se empieza en un sitio nuevo siempre parece que todo lo aprendido hasta ahora no sirve, y en parte es cierto. Otro aliciente más para considerarme uno que estudia, entre otras cosas, claro. Seguramente siga escribiendo temas derivados de esta nueva dedicación. En esta ocasión me refiero a un tema surgido la semana pasada.

Comentábamos mi compañera y yo, quien si tiene más práctica en este campo de actuación, distintos recursos que podríamos utilizar en las sesiones. Como no, surgió la música. No es casualidad que se hable de música, puesto que es uno de los recursos más básicos en la intervención socioeducativa. Podríamos meter a la música dentro de un grupo que llamaríamos "artes primitivas", en tanto que se sabe que es tan antigua como la pintura. Tal vez sea esto lo que hace de la música un lenguaje universal. En la conversación más que se música, comentábamos las letras.

Me resulta incluso triste cuando le preguntas a menores de siete y diez años por la música que escuchan y ves que su referente es Abraham Mateo. No pongo en duda a este muchacho como artista, no voy a meterme en eso, pero si creo que no es el mensaje más apropiado para personas de esa edad, en la que no han trabajado una actitud crítica lo suficiente como para decir "es una música bailable, pero mejor no hecho cuenta de la letra". Su canción más conocida por ahora, Señorita, habla de lo que desea poner a mover el cuerpo de una mujer, porque chiquitita no quiere, además mezclando español con inglés, un inglés... bueno, no soy filólogo pero me da que no hace un uso correcto de la lengua británica.

Los referentes a esa edad de los que nacimos a finales de los ochenta, eran grupos con letras mucho más suaves, como Bom Bom Chip. Aunque realmente, con siete años la música que escuchábamos venía de las series de dibujos animados. Las series que ven, no digo las que hay, tampoco son el mejor referente. Hace unos años recuerdo escuchar cantar a una niña de ocho años una canción de Patito Feo. Vale, Patito Feo tiene letras sobre amistad, habría que ver cómo entienden la amistad, pero la que cantaba ésta decía algo así como que esa esquina la controlan las divinas y que no aceptan a las feas. Nos quejaremos por tener adolescentes muy superficiales. Por cierto, hablando de adolescentes, tampoco es lo mismo ver la serie Hannah Montana que las noticias del corazón sobre Miley Cyrus.

Ahora, con el gran recurso de internet, me gustaría que padres, tutores, profesores, maestros, educadores y toda persona que trabaje con menores recupere esas canciones que escuchábamos y las series que veíamos. Una que tengo muy reciente es La vuelta al mundo en 80 días. Una serie que narra la célebre obra de Julio Verne. Os dejo con la canción que sonaba en los créditos finales, popularmente conocida por "Sílbame" e interpretada por Mocedades (eso de ver a un vasco poniendo acento andaluz no es nada nuevo). Creo que no hay una mejor canción para definir la amistad y el gran valor que es apoyar a el otro. Revivan un cachito de su infancia.