18 de noviembre de 2014

Música apropiada

No llevo mucho en mi nuevo trabajo con menores y tengo aun mucho que descubrir y que indagar. Cuando se empieza en un sitio nuevo siempre parece que todo lo aprendido hasta ahora no sirve, y en parte es cierto. Otro aliciente más para considerarme uno que estudia, entre otras cosas, claro. Seguramente siga escribiendo temas derivados de esta nueva dedicación. En esta ocasión me refiero a un tema surgido la semana pasada.

Comentábamos mi compañera y yo, quien si tiene más práctica en este campo de actuación, distintos recursos que podríamos utilizar en las sesiones. Como no, surgió la música. No es casualidad que se hable de música, puesto que es uno de los recursos más básicos en la intervención socioeducativa. Podríamos meter a la música dentro de un grupo que llamaríamos "artes primitivas", en tanto que se sabe que es tan antigua como la pintura. Tal vez sea esto lo que hace de la música un lenguaje universal. En la conversación más que se música, comentábamos las letras.

Me resulta incluso triste cuando le preguntas a menores de siete y diez años por la música que escuchan y ves que su referente es Abraham Mateo. No pongo en duda a este muchacho como artista, no voy a meterme en eso, pero si creo que no es el mensaje más apropiado para personas de esa edad, en la que no han trabajado una actitud crítica lo suficiente como para decir "es una música bailable, pero mejor no hecho cuenta de la letra". Su canción más conocida por ahora, Señorita, habla de lo que desea poner a mover el cuerpo de una mujer, porque chiquitita no quiere, además mezclando español con inglés, un inglés... bueno, no soy filólogo pero me da que no hace un uso correcto de la lengua británica.

Los referentes a esa edad de los que nacimos a finales de los ochenta, eran grupos con letras mucho más suaves, como Bom Bom Chip. Aunque realmente, con siete años la música que escuchábamos venía de las series de dibujos animados. Las series que ven, no digo las que hay, tampoco son el mejor referente. Hace unos años recuerdo escuchar cantar a una niña de ocho años una canción de Patito Feo. Vale, Patito Feo tiene letras sobre amistad, habría que ver cómo entienden la amistad, pero la que cantaba ésta decía algo así como que esa esquina la controlan las divinas y que no aceptan a las feas. Nos quejaremos por tener adolescentes muy superficiales. Por cierto, hablando de adolescentes, tampoco es lo mismo ver la serie Hannah Montana que las noticias del corazón sobre Miley Cyrus.

Ahora, con el gran recurso de internet, me gustaría que padres, tutores, profesores, maestros, educadores y toda persona que trabaje con menores recupere esas canciones que escuchábamos y las series que veíamos. Una que tengo muy reciente es La vuelta al mundo en 80 días. Una serie que narra la célebre obra de Julio Verne. Os dejo con la canción que sonaba en los créditos finales, popularmente conocida por "Sílbame" e interpretada por Mocedades (eso de ver a un vasco poniendo acento andaluz no es nada nuevo). Creo que no hay una mejor canción para definir la amistad y el gran valor que es apoyar a el otro. Revivan un cachito de su infancia.


2 de octubre de 2014

Reflexiones sobre la Educación Social

Creo que la ocasión lo merece. Hoy que estamos celebrando el Día Mundial de la Educación Social, es un buen momento para hacer públicas algunas reflexiones que tengo escritas. Un pequeño repaso que le hago a la trayectoria y una forma de entender qué es la Educación Social se encuentra en un artículo que está publicado, "La utilidad del Humor y el Teatro en la Educación Social". Quien quiera leerlo entero puede solicitarme por e-mail una copia.

Aunque siempre se esté diciendo que la profesión en Educación Social tiene una corta trayectoria, no debería considerarse así. Estamos ante un campo profesional que no se empezó a reconocer como tal hasta que se hizo el Real Decreto con el que se crea la diplomatura allá por 1991. Tal idea la expone Cacho Labrador (1999:140) de la forma siguiente: “El educador social ha sido un concepto surgido de la síntesis integradora de diferentes prácticas socioeducativas existentes previamente a la promulgación de la Diplomatura en Educación Social”. Por lo que podemos advertir que tenemos unos antecedentes, pero también un pasado, tal vez no sea una trayectoria tan larga como la de Arquitectura (o incluso Trabajo Social, que profesionalmente hablando, nos toca más), pero es un pasado. En lo que debemos centrar nuestras fuerzas es en el estudio del presente y el futuro de profesionales de la Educación Social.

Más adelante continúa Cacho Labrador (1999:148) diciendo: “Sin negar su validez, el agrupamiento construido a partir de la vía histórica, los antecedentes del educador social, presenta dudas razonables que pueden cuestionar su utilidad actual a la hora de conceptualizar el educador social”. Es a esta idea a lo que se quería llegar. Al igual que no podemos seguir considerando a los médicos como curanderos, no podemos definir la Educación Social por lo que fue ni hace cien años ni hace veinte. Es una característica propia de esta profesión (o al menos debe serlo), el ser cambiante como lo es la sociedad en la que actúa. Freire tenía una cita celebre en la que se referenciaba esto mismo la cual decía que “el mundo no es, el mundo está siendo”. Es por eso que debemos hacer una revisión de los conceptos cada cierto tiempo y no cristalizar su contenido, y menos ahora, que todavía es una profesión joven.


[...] Para seguir avanzando, aclaremos a qué nos estamos refiriendo con eso de la ética relacional y qué vinculación tiene con lo que hemos estado exponiendo anteriormente. Campillo Díaz y Sáez Carreras (2012:26) son quienes tratan este concepto, y en relación con ello argumentan que “la Educación Social forma parte, en otro tipo de clasificación, de las llamadas profesiones relacionales definidas, de modo global, como aquellas ocupaciones cuyas actividades fundamentales se centran en la relación”. Es muy socorrido hablar del acto educativo, y lo empleamos en muchas ocasiones, sin caer en la cuenta de que ese acto tiene lugar en una relación que se crea entre los profesionales de la Educación Social y los destinatarios. Es por esto que afirmamos que la Educación Social es una profesión relacional, basada en una relación, pero qué profesión no lo es. Evidentemente las relaciones interpersonales están presentes en todas las profesiones, pero en ciertas profesiones, como la Educación Social, es un componente esencial (Campillo Díaz y Sáez Carreras, 2012).

Si estamos ante una profesión relacional, el sistema de valores que configura su profesionalismo, conlleva una ética relacional. Campillo Díaz y Sáez Carreras (2012:33) lo explican de una forma muy clara cuando dicen: “La acción es real y lo real es relacional. La acción relacional como relación educativa es, también, relación ética. La acción educativa es, en suma, una acción ética. Es desde esta ética situacional, desde la que, a nuestro juicio puede construirse una ética más sólida, inmanente, y menos trascendental e imperativa”. Realmente no existe una ética unificadora de todos los procesos que se pueden hacer en la Educación Social, aunque existen rasgos comunes. Esto se debe a la singularidad de cada relación educativa. En lo que tenemos que prestar atención es en esos puntos de encuentro, es de ahí de donde surge el código ético de la profesión, y para capacitar a los profesionales de esa ética es necesario establecer competencias relacionales.

Día Mundial de la Educación Social

¡Feliz día! Hoy 2 de octubre es un día de celebraciones para aquellos que nos sentimos parte de la Educación Social o que entendemos la Educación Social como una parte de nosotros mismos. Igual alguien no sabe por qué hoy. Brevemente os lo digo. Se decidió en el XVII Congreso Internacional de Educación Social celebrado en Copenhage los días 4, 5, 6 y 7 de Mayo de 2009 organizado por la Asociación Internacional de Educadores Sociales, la AIEJI (no me he equivocado, las siglas se refieren al primer nombre que tuvo la entidad cuando se fundó en 1951: Association International des Éducateurs de Jeunes Inadapté), y desde hace 5 años, se realizan actos por todo el mundo sobre esa fecha, el 2 de octubre. Y no sé más, si escogieron esa fecha por conmemorar algo o porque les iba bien a los que allí estaban.

Lo que si está claro es el motivo, tal y como reza en el comunicado que el año pasado hicieron desde el Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad de Madrid:
"Con la celebración de este día, se pretende hacer visible el trabajo de las educadoras y educadores sociales, instando a trabajar para lograr el reconocimiento profesional internacional que le corresponde, como acción educadora que contribuye al desarrollo de las personas como sujetos de derechos y responsabilidades compartidas con otros, para mejorar su calidad de vida, protegiendo, especialmente, a aquellos colectivos más vulnerables."

Tu también puedes participar en la celebración con un simple gesto. Ayuda a que la Educación Social sea TT en su día.  El ‪‎hashtag‬ oficial que vamos a estar utilizando para conseguir ser ‪Trending Topic‬ en Twitter es: ‪#‎EdusoDay2014‬ (Importante: La E y la D deben ir en mayúsculas). Os recordamos a todas y a todos que es muy importante que este hashtag no se twitee ni una sola vez hasta el jueves 2 de octubre. Si se usa antes puede dificultar la consecución del TT, muchas gracias. Anímate y participa!! Si eres más de hacer acto presencial, mañana nos podemos ver en Córdoba, en la Jornada organizada por el COPESA: "A más Educación Social, más Ciudadania". Inscríbete aquí




17 de agosto de 2014

Comicidad y ternura que no volverá

No soy dado a escribir por este tipo de motivos, y mucho menos sobre temas de relativa actualidad, pero la noticia que nos llegaba a principios de semana no ha pasado desapercibida. El trágico punto y final que Robin Williams escribió en su propia vida ha sido impactante y nos hace ver nuevamente el ejemplo de una persona pública que esconde muchos "demonios" en su vida más allá de las cámaras. Siempre he oído decir que el payaso, una vez quitado el maquillaje, es el ser más triste. Y Robin Williams era un payaso genial.

Ahora, tras toda la información que se ha ido dando acerca del suceso, pienso en todos esos papeles que interpretó y me hace ver que esa ternura y desconsuelo que transmitía en las exposiciones dramáticas de sus películas llegaban tanto al público porque en parte se serviría de su propia experiencia y hacer una ficción de algo que en el fondo era real. Y es que si Williams tenía una pecularidad que lo hacía destacar era la gran complicidad con el público, haciendo reír en su parte más cómica pero también hacer que se te escape una lagrimita viéndolo sonreír en el peor momento, cuando ya no hay nada que hacer. Ese igual era su sello.

Para aquellos que opinen que es de fríbolo o mala persona darle más importancia a una vida que a otra, que me perdonen. No soy ajeno a la situación de Ucrania o Gaza y todas las vidas anónimas que están costando esos enfrentamientos bélicos. Tampoco soy ajeno a otra perdida de esta semana, la de Lauren Bacall, gran actriz donde las hubiera, o la de Alex Angulo, otro actor que nos dejó trágicamente hace menos de un mes. No es de mala persona o incluso de mal profesional que me afecte más una perdida que otra. Además tengo mis motivos.

Para los que son de mi generación, que ronden entre los 20 y 30 años, las películas que protagonizó Robin Williams nos acompañaron en nuestra infancia. Hemos crecido con grandes películas como Hook, La Señora Doubtfire, Jumanji, Una Jaula de Grillos o Flubber. Todas ellas nos trasladan a cuando mediamos menos de un metro y medio. Pero no solo esas, también destacan sus papeles cómicos en Nueve Meses o como actor de doblaje en Aladín, ya que en la versión original Williams puso voz al Genio.

No solo están las películas que nos divirtieron sin más. Jack, Patch Adams o El Hombre Bicentenario son largos con cierto sabor agridulce que tienen un mensaje de fondo. Y ya mencionado Patch Adams, en la que interpreta a un médico que trata con humor a enfermos de cáncer, menos conocida es Despertares, en la que también hace de médico, esta vez tratando a pacientes en estado catatónico (uno de ellos es Robert De Niro en una de sus mejores interpretaciones). Ambas historias basadas en hechos reales.

Y por supuesto, si esto es un blog de un Educador Social, la película que sin duda más ha podido marcar, el filme al que más referencia hacen los profesores durante toda la carrera universitaria, esa es El Club de los Poetas Muertos. Tan buena es que se hizo un libro basado en la película que se llevó el Óscar al Mejor Guión Original. Ya es un hito la frase "Oh Capitán, mi Capitán" y desde entonces los profesores de literatura son más queridos por todos. Un gran ejemplo de lo que debe ser la praxis educativa en el aula. De entre todo lo que nos muestra, me quedo sin duda con aquello de que no hay respuestas incorrectas y que lo importante es participar en el propio aprendizaje. Muy enriquecedora, y por eso me despido con uno de sus fragmentos, pero antes decir aquello que cantaba Riki López de que "mientras viva quien le quiere nunca jamás morirá". Todos los seguidores le tendremos presentes.